EMOCIONES EN NIÑOS Y NIÑAS AUTISTAS.

EMOCIONES EN NIÑOS Y NIÑAS AUTISTAS.
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EMOCIONES EN NIÑOS Y NIÑAS AUTISTAS. Programa para el desarrollo de la compresión social.

Manuel Ojea Rúa.

Blog del autor: 

http://manuelojea.blogspot.com

ISBN: 9788493813017

140 Páginas. Incluye Cd con diapositivas.

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12,00 €

iva incluido

9788493813017


* Los símbolos pictográficos utilizados son propiedad de CATEDU (http://catedu.es/arasaac/) bajo licencia Creative Commons y han sido creados por Sergio Palao

 

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AULAUTISTA

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ÍNDICE E INTRODUCCIÓN.

 

ÍNDICE

Introducción                                                            

  1. Las emociones
  2. La comprensión social
  3. Déficits perceptivo- emocionales
  4. Programas para la mejora de la comprensión social
  5. Programa de Desarrollo de la Comprensión Social (PDCS)
  6. Diseño de la investigación
  7. El PDCS
  • Alegría                     
  • Enfado                     
  • Tristeza                     
  • Interés                      
  • Miedo                       
  • Dolor                       
  • Sorpresa                     
  • Cansancio                  
  • Vergüenza                    
  • Celos                       
  • Aburrido                       
  • Divertido                       
  • Ilusión                     
  • Deseo                       

8. Resultados                                                           

Conclusiones                                                           

Referencias                                               


INTRODUCCIÓN

Las contribuciones de la gestalt dentro de la psicología de la percepción permiten comprender como los procesos de aprendizaje van conformando relaciones cambiantes entre los fenómenos y los objetos que percibimos en el medio, de forma que las atribuciones semánticas que realizamos dependen del bagaje de la experiencia que previamente hemos adquirido. Sus fundamentos básicos se apoyan en la lógica del funcionamiento humano, esto es, cuando, por ejemplo, hemos construido el significado de la emoción de alegría a través de la experiencia, y entonces, algún familiar nos sonríe, percibimos la expresión facial y la interpretamos como un hecho alegre y feliz o conjunto significativo más allá de las partes que dan forma a dicha expresión inicial (la situación de las cejas, los ojos, la boca, etc.), incluso, si algún elemento fallara en este proceso perceptivo, con nuestro conocimiento adquirido, trataríamos de darle la forma que completara la integración del significado percibido.

Este desarrollo cognoscitivo integrado facilita que los estímulos entrantes no tengan sentido únicamente por lo que son en sí mismos, sino que están sometidos a nuestra constante interpretación, lo que constituye una acción dinámica de interacción con el medio. La comprensión de la totalidad es pues, como muy bien afirma Robinson (1979), más que la suma de sus partes y es lo que hace que la comunicación entre las personas se convierta en un hecho social y, en definitiva, sea el desarrollo de un acto humano.

Por supuesto que la lógica aplicada no está exenta de la comprobación empírica que es necesaria. En efecto, las diferentes investigaciones realizadas en el campo de la psicología de la gestalt así lo corroboran (Köhler, 1928; Wertheimer, 1912; 1923). La ley gestáltica de cierre del agrupamiento perceptivo es una prueba evidente de esta acepción atributiva, es decir, podemos percibir igualmente la expresión de alegría sobre una persona con los ojos tapados por unas gafas oscuras, pues el conjunto de los rasgos faciales que la expresan hacen que la interpretamos como tal y, en consecuencia, completamos la secuencia de arriba- abajo, es decir cognitivamente, aún cuando el conjunto del estímulo no esté presente en el campo visual del perceptor.

Sin embargo, esta lógica, que es la base para la comprensión del funcionamiento sistémico cognitivo se pierde por completo cuando nos acercamos a los modos del procesamiento de la información en las personas diagnosticadas dentro del espectro del autismo. La ley del cierre gestáltico o la célebre frase de Robinson (1979) citada anteriormente parece perder todo su valor. Así, cuando una persona con trastorno del espectro autista (en adelante TEA) ha aprendido el significado de una manzana y luego le presentamos este mismo estímulo, una manzana pero a la cual le falta un trozo, lejos de realizar una atribución total de su significado, puede que su atención perceptiva se centre precisamente en el trozo que le falta antes que en el conjunto que la representa.

Esta dificultad para realizar una integración perceptiva se incrementa todavía más cuando la percepción se relaciona con la atribución de un sentimiento o emoción social. Así, cuando se muestra mediante gestos faciales la expresión de alegría a una persona con diagnóstico de autismo, si los ojos, por ejemplo, están tapados por unas gafas oscuras, aún cuando dicha persona haya aprendido el significado de esta emoción, posiblemente su campo perceptivo se detenga en dichas gafas y no en la comprensión de la totalidad o significado global de la expresión facial de alegría.

Esta característica de parcialidad en el proceso perceptivo afecta, asimismo, al resultado final, de manera que se produce sucesivamente una suma de dichas partes y su resultado final parece acabar siendo precisamente esa suma acumulada. Esta posición está bien explicada por la psicología de la percepción, que afirma, que, probablemente, las dificultades para darle sentido global al suceso percibido es debido a las dificultades para establecer relaciones entre los contenidos adquiridos previamente o proceso de arriba- abajo en relación con los que se están adquiriendo durante el proceso de experiencias actuales o proceso de abajo- arriba. Esto hace que la comunicación de las personas con TEA sea difícil de adquirir y cuando la tienen es precisamente eso, comunicación, pero queda lejos de ser lo que las humanos realizamos durante el proceso de interacción, es decir, la comunicación social, lo cual permite inferir contenidos presentes y no presentes, abstraer intenciones, comprender gestos y responder en consecuencia. Quizás, por este motivo, muchos de los programas de intervención educativa aplicados para desarrollar la comunicación en las personas con autismo obtengan resultados parciales al fallar en la obtención de objetivos globales relacionados con la comunicación social.

Es necesario pues complementar la práctica educativa con la inclusión del trabajo de áreas relacionadas con el aprendizaje del desarrollo de la comprensión social. Ahora bien, ¿cómo podemos facilitar que este aprendizaje se integre perceptivamente, ya que los déficits para el establecimiento de relaciones perceptivas son evidentes en dicha población? En la respuesta a esta tarea, la psicología de la percepción nos aporta las claves, que nos permiten construir una metodología basada en la adquisición de las relaciones entre el nuevo conocimiento y el previamente adquirido, con el fin de fomentar la significatividad de la enseñanza- aprendizaje generada sobre la base de nexos de unión (relaciones) o procesos de mediación entre las capacidades adquiridas y las capacidades nuevas también debidamente aprendidos.

Este libro presenta precisamente la estructura y los contenidos básicos de un programa de desarrollo de la comprensión social (PDCS), cuya metodología se fundamenta en la creación mnésica de relaciones significativas entre los contenidos de aprendizaje, presentados de manera funcional, con el fin de facilitar las destrezas necesarias que permitan agrupar los conceptos de manera jerárquica.

Carrito  

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